Beneficios de la literatura en la primera infancia.

La primera lectura que realiza el niñ@, no tiene mucho que ver con cuentos, libros u otros textos . La primera lectura del recién llegado, tiene que ver con el reconocimiento y la interpretación de la voz y el rostro materno. Y a su vez las primeras lecturas de sus padres tendrán más que ver con la interpretación de los primeros llantos que su hij@ les dirija. Este es el primer paso para la comunicación, y del mismo modo que estas primeras conversaciones afianzarán toda una vida de relaciones personales y sociales, las primeras historias que compartimos con l@s niñ@s, apuntalarán todo un futuro de aprendizajes y del conocimiento ,el placer y la compañía que nos regala la literatura.

Ya en el vientre materno, desde finales del cuarto mes, el bebé puede empezar a captar los sonidos y llega hasta él el lenguaje materno. Muchos autores y profesionales del desarrollo infantil relacionados con el estudio del lenguaje y la literatura, apuntan que este momento es el mejor para empezar a contarles cuentos, historias o relatos. Esta práctica relaja y calma tanto al bebé como a la madre. La plasticidad cerebral es clave durante los primeros años y las experiencias tempranas desde el nacimiento hasta los tres años condicionan en parte el desarrollo futuro. Por tanto la estimulación de la lectura temprana, mejorará en el niñ@ sus potencialidades de aprendizaje en el futuro y le ayudará mucho en su posterior incorporación a la educación formal. La lectura favorece el desarrollo psicomotriz del niño, su desarrollo emocional, cognitivo y social. Nos ayuda a potenciar nuestra imaginación, a favorecer el desarrollo del lenguaje y la comprensión del mundo que nos rodea y favorece el vínculo con aquellos miembros con quien se comparte la lectura. Cada vez que un padre lee a sus hij@s, además de estimular su desarrollo neurológico, les está regalando el acceso a un mundo mágico, mejorando su capacidad de soñar y despertando su curiosidad y por si esto fuera poco,  está aprendiendo a crecer como padre.

Los primeros contactos con la lectura, son siempre a través de otros, mediante la escucha activa de quien nos cuenta una historia. Generalmente suele tratarse de canciones y pequeñas narraciones o juegos. Esta fase es igualmente importante, ya que es entonces cuando ayudamos al bebé a fijar su atención, a sostenerla , a prestar atención a la entonación y al ritmo del lenguaje. Más adelante el niñ@, que ha ido aumentando sus capacidades, interaccionará cada vez más con nosotros y con los libros. Animándole en este momento a señalar  a imitar sonidos o a repetir aquello que les contamos, favorecemos la expresión verbal y permitimos al niño generar esquemas mentales y adentrarse en los conceptos de espacio y de tiempo.

Por si todo esto no fuera suficiente, la literatura nos ayuda también a elaborar nuestras propias emociones y a trabajar nuestros propios conflictos, al darnos la oportunidad de identificarnos con los personajes de los libros y con las situaciones que ell@s viven. Seguramente tod@s conocemos cuentos que ayudan a los más pequeños a entender que va a venir un hermanito o a aprender a ir al baño solit@s.

Hasta el momento sólo hemos nombrado algunos de los beneficios de acercar los bebés a los libros, pero si tú eres un amante de la literatura, ya sabrás que esto sólo es el principio.

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Edurne Simón Calvo.

Psicóloga.